domingo, 24 de febrero de 2013

Desde el anonimato


   Desde el nacimiento de nuestra patria tenemos una importante galería de próceres, con los que de acuerdo a nuestro pensamiento e ideología, podemos estar a favor o en contra. Lo que no podemos negar es que cada uno a su manera forjó lo que somos mal o bien hoy día.


 

                Pero hay una pléyade de héroes anónimos, que desde su lugar de trabajo, con humildad, amor, nos permiten pensar en que puede haber un futuro mejor a pesar de los que cuentan con esa gran capacidad de colocar en forma permanente piedras a lo largo del camino.
 

                En nuestro vasto territorio las historias de estos hombres y mujeres son todas muy interesantes y dignas de mención.
 

                Uno de esos casos es el Sr. Carlos Alberto Martino, último Jefe de Estación del Ferrocarril del Sud en la localidad de Navarro, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires.
 

                Desde los 6 años, “Beto”, como le llaman sus amigos forjó una entrañable amistad con los trenes, que lo llevaron durante la mayor parte de su vida a recorrer nuestra Patria a través de los destinos a los que fue comisionado, retornando a Navarro, donde accedió al cargo de Jefe de Estación.
 

                Los hechos sucedidos en la década del ´90 acarrearon como consecuencia el cierre de muchos ramales ferroviarios y el consiguiente “pase a retiro” de muchos esforzados hombres que de la noche a la mañana se vieron en la calle. El amor de “Beto” hacia el que había sido su trabajo de toda la vida, más allá de su hombría de bien y la necesidad de dedicarse a alguna actividad, lo llevaron a fundar el Museo Ferroviario Navarro.
 

                De esta manera, lo que en su momento fuera el edificio de la estación se convirtió en un museo con los elementos con los que diariamente se trabajaba, al que se agregaron fotos de época, maquetas de trenes donadas por amigos, gran cantidad de maquetas realizadas por el propio Martino (con algunas de ellas participó en competencias de Abuelos Bonaerenses), poesías y pinturas.
 

                Es un lugar digno de ser visitado donde se conjuga la calidez y sencillez del creador, Don Carlos Alberto Martino, con la historia de nuestros ferrocarriles.

Ojo de Gato
 

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